martes, 9 de diciembre de 2008

Cork

Este fin de semana hemos visitado por fin Cork, la última de las 5 ciudades más grandes de Irlanda (lo cual, claro no es decir mucho) que nos faltaba por visitar. La verdad es que no tiene muy buena fama, varias personas nos habían dicho lo fea que era. Y la verdad es que no es para tanto, es simplemente una ciudad normal. En cualquier caso Cork lo utilizamos como base para ver algo de los alrededores.

El sábado fuimos a Blarney, hogar de uno de los castillos más conocidos de Irlanda. El castillo está más o menos bien conservado, y si bien no es especialmente bonito, es una gozada poder pasear escaleras de caracol arriba y abajo pasando por las múltiples salas. En la cima de la torre se encuentra la famosa piedra de Blarney que se supone que concede el don de la elocuencia a quien la besa. Esta es una de esas costumbres bastante tontas pero, la verdad, bastante divertida. Para besarla hay que tumbarse de espaldas casi sin apoyo en el suelo y echar la cabeza hacia atrás casi 90º. Tal que así:

Y no es por costumbre, es que no hay otra manera de alcanzar la dichosa piedra, que se encuentra sobre un agujero a unos 20 metros del suelo. Por suerte ahora hay una reja que protege de la caída, pero ésta no siempre estuvo allí…


Después recorrimos los jardines del castillo. Si hay algo que me sorprende en este país es la absurda manía que tiene la gente con tirar monedas en cuanto se encuentran frente a cualquier lugar con agua. En cada puente del río podías asomarte y veías brillar un montón de céntimos. Estoy convencido de que alguien podría ganarse la vida sólo recogiendo estas monedas.

Por cierto, ¿alguna vez os habéis planteado que fue de Snoopy? Pues aquí tenéis la triste respuesta:

Bueno, la historia real también tiene su cosa, ya que se trata del cementerio de caballos de la finca.

Ya de vuelta en Cork descubrimos algo que tiene esta ciudad y que no tiene Dublín, un mercado decente. Aquí pudimos encontrar de todo, desde carne de canguro y cocodrilo (en serio) hasta ¡callos! Magnífico.

El domingo por la mañana después de dejar el albergue y cargando a todas partes con las mochilas fuimos a visitar el pueblo de Cobh. Se trata de un pueblo costero con una larga tradición marinera… y de hundimientos. Aquí fue donde el Titanic hizo su última parada. Igualmente fue enfrente de su costa donde se hundió el Lusitania, un barco de pasajeros que fue torpedeado por un submarino alemán en la Primera Guerra Mundial. La gente del pueblo salió en barcos a recoger a los heridos. Como podéis imaginar ambos hechos son recordados por placas y monumentos.

El pueblo en sí es pequeño, con una serie de casas de diversos colores que le dan un aspecto divertido. Hay una amplia catedral sobre una colina que destaca enormemente con las casas que la rodean.

Finalmente con algo de miedo pagamos la entrada del centro de interpretación del patrimonio (a los sitios que tienen este nombre suele acompañarles la palabra cutre). Y nos sorprendió gratamente. Posee una exposición muy cuidada acerca del Titanic, el Lusitania, los barcos de vapor que zarpaban de aquí rumbo a América, las migraciones masivas de irlandeses, el transporte de presos hasta Australia… Definitivamente recomendable.

martes, 2 de diciembre de 2008

Friki en Dublín

Los que me conocéis (o sea todos los que leeis el blog) sabéis que soy un poco friki. Bueno, algunos dirían muy, pero eso es otra discusión. Pero es obvio que esto da otra perspectiva específica de la ciudad que no he visto mucho por ahí así que creo que me toca comentarla a mí.

Una de las primeras cosas que busqué antes incluso de llegar a Dublín fueron tiendas de comics. En Madrid el número de tiendas de comics es incontable, acumulándose en algunos sitios que bien conocemos hasta 6 ó 7 en apenas 100 metros a la redonda. Así que viniendo de allí era obvio que aquí me esperaba una decepción. Cuando llegué aquí había (que yo conozca) tres tiendas normales de comics más una exclusiva de back issues (números atrasados), pero desde entonces una de ellas ha cerrado. De modo que nos queda una tienda (pequeña) en Exchequer Street, y la tienda de la cadena internacional Forbidden Planet en Aston Quay, al lado de Temple Bar. La de back issues está también en Temple Bar. Sin duda Forbidden Planet es la que gana, siendo un espacio mayor y con mucha más variedad. Tiene 2 plantas y un entresuelo. Arriba están los mangas. En estos lares las ediciones van más atrasadas que las de España con respecto a las japonesas. En el sótano está el cómic americano. Aquí lo bueno es que la edición va casi a la vez que en Estados Unidos, de modo que puedes conseguir tanto las series regulares como los tomos apenas una semana después de que haya salido allí. Pero la estrella sin duda es la planta baja, dedicada en exclusiva a figuras y coleccionismo. Es en este sitio donde descubrí la pasión que existe en este país por Doctor Who, serie originaria de la vecina Gran Bretaña.

Para los aficionados a Warhammer existe un Games Workshop si no me equivoco cerca del barrio italiano. Pero como yo nunca me metí en este género busqué recientemente lo que me interesaba a mí ,una tienda de juegos de rol y/o juegos de mesa. Y existe. Una. Está en Dorset Street. Se trata de Miniatures Inc. Es una tienda con bastante espacio, pero lamentablemente mal aprovechado. También está especializado en figuras, pero tiene un rincón para los juegos de rol y juegos de mesa. Como ya he dicho, no obstante, la variedad es más bien escasa.

Ahora bien, el punto positivo de Dublín es que cada dos pasos te vas tropezando con una librería. Ya comenté en alguna otra ocasión sobre esto. En Dawson Street se encuentra mi favorita Hodges Figgis, una de las librerías más antiguas de Dublín y que se menciona en el Ulysses, con una buena sección de ciencia ficción y fantasía, y un par de estanterías bien cargadas de terror. Aquí hay bastante variedad, puedes encontrar un poco de todo, pero no muy especializado. Justo enfrente está Waterstones (de hecho pertenecen actualmente a la misma cadena). Aquí la sección de fantasía y ciencia ficción es más pequeña, pero se pueden encontrar algunas curiosidades difíciles de encontrar en otras tiendas. Fue en Waterstones donde pude encontrar los libros 2 y 3 de Wild Cards (serie de novelas de superhéroes que os recomiendo). Cuando compré el volumen 3 el dependiente se mostró entusiasmado porque alguien las comprara ya que al parecer era él el que procuraba que hubiera siempre algún volumen de la saga en la estantería.

Respecto a tiendas de videojuegos poco que decir, la ciudad está plagada de tiendas Game y Gamestop, amén de otras menos conocidas. Es el mercado de moda.

Por supuesto que todo esto se puede encontrar por internet, pero es un placer, al menos para mí, poder pasear por las tiendas ojeando libros y comics. En resumen no es que estemos en una ciudad demasiado geek, pero bueno, hay suficiente material como para mantenerme con vida...

domingo, 23 de noviembre de 2008

Ya es Navidad

Las calles se llenan de luces y los centros comerciales de villancicos. Sí, aun falta un mes para Nochebuena, pero ese pequeño detalle no amedrenta a los irlandeses. Dispuestos a no quedarse atrás cuando apenas hemos pasado el empacho de caramelos y marshmallows de Haloween, aquí ya se empieza a celebrar la navidad.


En O’Connell street hay un enorme árbol artificial llenos de bombillas de múltiples colores que casi hace sombra al Spire. Grafton street está más iluminada de noche que de día. ¿Y la gente? Pues, faltaría más, como mansos corderillos se lanzan a la vorágine consumista. Parece que hubiera un interruptor en el cerebro de los dublineses que se enciende cuando ven las bombillas de la decoración navideña y hace que salgan en masa a la calle a gastar dinero en masa (¿crisis? ¿qué crisis?). Si normalmente Grafton está hasta arriba de gente, ahora cualquier tarde es mucho peor que Preciados o Gran Vía en fechas de… bueno, de compras de navidad.
Junto a todo este espectáculo en las calles, los supermercados cambian las calabazas y los caramelos por papá noeles y Ferrero Rocher. En Derry llegamos a ver un cartel en un centro comercial que anunciaba que Santa Claus pasaría por allí ¡el día 7 de noviembre!


Y termino con una nota de cultura general, ¿sabíais que Papá Noel y Santa Claus tienen orígenes distintos? Ala, ya tenéis con que entreteneros en Wikipedia.

PD: Una vez más lamento la falta de fotos. En cuanto pueda las subo, prometido.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Update

Para los que se quejaban el otro día, ya hemos actualizado la entrada de Donegal - Derry con fotos. Lo que sucede es que en casa hemos superado el límite de descargas (es una larga historia) y la compañía ha restringido la velocidad, de modo que si antes iba lento ahora apenas va. Así que por el momento lo de las fotos será de vez en cuando sólo.
En otro orden de cosas he añadido un link al blog Illas Ficas, de un amigo que dejó tierras irlandesas para irse nada menos que a Taiwan. Echadle un ojo que merece la pena.

Cine Japonés

Este fin de semana se ha celebrado un llamado Festival de cine japonés en Dublín. Y digo “llamado” porque en realidad sólo ponen 4 películas. No obstante es gratuito, lo que añade encanto al evento. Se trata además de un festival itinerante que luego llega a Cork y a Limerick.

Este año las películas han sido The Girl Who Leapt Through Time, Mind Game, Hotel Hibiscus y Go. Las dos primeras son de animación y las otras dos de imagen real.

Las taquillas abrían 3 horas antes de cada película, así que el sábado llegamos allí a las 15:15 (la primera película empezaba a las 18:00) pensando que seríamos de los primeros. Resultó que las entradas ya se habían agotado. Sí, en 10 minutos. Está claro que la palabra gratis mueve masas. No dispuestos a que nos pasara lo mismo de nuevo, para las otras 3 películas nos plantamos en taquilla una hora antes de que abrieran (o sea, 4 horas antes de cada película). Por supuesto el amigo Murphy no falla y en las 2 películas del domingo sobraron entradas… En cualquier caso salimos bastante satisfechos de las 3 películas (que queréis, soy fácil de contentar).

-Mind Game. Se trata de una película con una animación bastante experimental. Tiene mucho humor (el peculiar humor japonés, se entiende) y el argumento es una absoluta absurdez, pero a pesar de todo tiene sus momentos tiernos. Lo más destacable es lo original de la animación y el diseño. Divertida y visualmente impactante.

-Hotel Hibiscus. Se trata de una historia amable sobre una familia de Okinawa, regentes del hotel del título. Está contada desde el punto de vista de la hija pequeña de la familia. Básicamente es un grupo de gente un poco loca donde los hijos son todos de diferentes padres (cada uno de una etnia distinta), cosa que al marido no parece importarle mucho.

-Go. Con diferencia la mejor de las tres. Se trata de los problemas de identidad y discriminación de un joven de origen norcoreano pero nacido y criado en Japón. A pesar de lo serio que pueda parecer descrito así, en su mayor parte mantiene un tono de comedia, con puntuales incursiones en el drama. Es una historia bastante compleja, con múltiples temas sociales, sin dejar de ser divertida ni parecer sobrecargada. El final puede parecer un poco edulcorado (dentro de los límites marcados por la ambientación de la película) pero deja un buen sabor de boca.



Y eso ha dado de sí. Teniendo en cuenta que estamos preparando en estos momentos nuestro futuro viaje a tierras niponas ha sido muy apropiado tener este festival como aperitivo. Ya iremos dando más detalles.

martes, 11 de noviembre de 2008

Donegal - Derry

¿Hola? ¿Hay alguien ahí? ¿No? Bueno, da igual.


La semana pasada aprovechamos unos días de vacaciones para visitar uno de los rincones que nos faltaban de Irlanda, el condado de Donegal, en el noroeste del país. La empresa es más difícil de lo que parece, ya que Donegal es uno de los condados más aislados de Irlanda, careciendo incluso de línea ferroviaria. Teniendo en cuenta que ninguno de los dos tenemos carnet de conducir pues os podéis imaginar. Al final, haciendo malabares con los horarios de autobuses, nos decidimos a ir a Carrick, con la intención de visitar los acantilados de Slieve League (según a quién hagas caso los más altos, segundos más altos o terceros más altos de Europa). Después iríamos un par de días a Derry, en el condado del mismo nombre, ya dentro de territorio británico.

Empezamos el jueves en Donegal, capital del condado, un pequeño pueblo con, la verdad, poco que ver. Lo más curioso es que en la parte alta del pueblo hay un museo ¡del ferrocarril! Porque antiguamente sí que existía este medio de transporte aquí.

Esa misma noche dormimos en un Bed & Breakfast de los más acogedor en el pueblecito de Carrick. A la mañana siguiente con unas nubes grises acechando desde la cima de los acantilados partimos hacia la parte más alta. Durante un rato pareció que iba a aclararse el día, pero cuando estábamos a escasos quinientos metros de la cima nos dimos cuenta de que estábamos en medio de un banco de nubes y no veíamos literalmente nada a 4 metros a la redonda. Teniendo en cuenta que no somos precisamente montañeros experimentados nos resignamos y dimos media vuelta.

Fuimos por el lado sur y entramos en los acantilados por un lateral. Las vistas desde allí eran en todo caso espectaculares. Y las nubes nos impedían ver la parte más alta, con lo que desde el lado contrario tampoco habríamos visto nada.


Al día siguiente fuimos a Derry. Habiendo estado ya en Belfast, he de decir que Derry me pareció más bonita e incluso más interesante. Conserva un muralla que rodea todo el casco antiguo. El recorrido sobre la muralla te permite ver los principales puntos de interés de la ciudad y unos cuantos carteles explicativos te explican la historia de la ciudad. Se cuenta con orgullo acerca del asedio que sufrió durante 9 meses en el siglo XVII, y como las murallas jamás han sido penetradas por un enemigo (lo que le valió a la ciudad el apodo “the maiden city” o la ciudad doncella).



Aquí como en todo el Ulster, se viven todavía los coletazos del conflicto. La mayor parte de los protestantes viven al otro lado del río, pero en la zona oeste aun queda un barrio (the Fountain) protestante, donde los bordillos de las aceras están pintados con los colores de la bandera británica y algún mural recuerda su presencia.

Al otro lado se encuentra el Bogside, escenario del Domingo Sangriento en 1972, donde 14 civiles murieron bajo el fuego del ejército británico durante una manifestación. En esta zona, en Rossville Street se exponen 10 murales por los llamados Artistas del Bogside.

Además se encuentra en esta calle la Free Derry Corner. Es el muro que queda de una de las antiguas casas del Bogside, cuando a finales de los años 60 los ciudadanos de dicho barrio se declararon independientes.


Y poco más. A la vuelta nos cayó una de las lluvias más fuertes que he visto en Irlanda en este año y poco. Sólo decir que al menos Derry (no sé si el resto del Ulster también) es un poco más barato que la República, con lo que aprovechamos para hacer algunas compras innecesarias. Así es la vida.





jueves, 1 de mayo de 2008

Aran Islands

Animados después de nuestra aventura por el Ulster, decidimos aprovechar el último fin de semana para hacer otro viajecito. En esta ocasión nos decidimos por las islas de Arán, tres pequeñas isla frente a la costa oeste de Irlanda. En concreto elegimos la más grande, Inis Mór, también la más masificada por el turismo, claro.
El viernes por la tarde cogimos un autobús hasta Galway, donde llegamos en 4 horas. Directamente, tras dejar las mochilas en el albergue salimos a ver como estaba el ambiente nocturno en la ciudad. Y he de decir que me sorprendió gratamente. Para ser una ciudad pequeña tiene bastante vida nocturna, y en general nos encontramos bastante buen rollo con la gente de allí. No obstante no pudimos disfrutarlo al máximo y ver hasta que hora de la madrugada aguantaban los oriundos, porque al día siguiente había que levantarse temprano para coger el ferry.
Desde Galway un autobús de la misma compañía te lleva hasta el pueblo de Rossaveal, desde donde parten los ferries hasta Inis Mór. Luego el viaje en ferry tarda unos 40 minutos y te deja en el puerto de la capital, Kilronan. Por suerte nuestro albergue estaba frente al propio puerto, así que en 15 minutos ya habíamos dejado las cosas allí y alquilamos un par de bicicletas, que es el medio más popular y más cómodo para recorrer la isla. También había unas furgonetas que hacen trayectos de hora y media por la isla, por el mismo precio que te cuesta alquilar una bicicleta para todo el día (bueno, hasta las 5 de la tarde que es cuando cerraba el puesto de alquiler).
Primero hicimos un recorrido por la costa noreste de la isla pasando por un playa hogar de un grupo de focas que podéis adivinar en esta foto.

Llegamos así hasta el punto más popular de la isla, el fuerte de Dún Aenghusa. Es un fuerte de piedra situado junto a uno de los acantilados más espectaculares de la isla.

Después volvimos por la parte central de la isla hasta Kilronan, a tiempo para devolver las bicicletas y hacernos otra pequeña ruta a pie, para visitar otro fuerte similar al primero, pero en este caso, por suerte, vacío completamente de turistas. Aquí la altura es menor, pero eso no le quita espectacularidad en absoluto. Primero por el terreno de piedra que se extiende hasta donde alcanza la vista, y segundo por unos preciosos acantilados, por cuyo borde se escurre agua hacia el mar entre las piedras laminadas. Si esto además se disfruta sin la presencia de un solo humano aparte de nosotros mismos, es un momento mágico que te da ganas de quedarte a vivir en la isla para poder venir aquí todos los fines de semana.
Por cierto que nos hizo un sol tremendo esa tarde, de ahí lo del paraguas haciendo de sombrilla.


Después de esto paseamos por la zona Este de la isla, donde se encuentran los restos de la iglesia de San Brendan (supuestamente la más pequeña del mundo). Según la leyenda San Brendan llegó a América en el siglo VI en un barco tradicional irlandés. De hecho existe en Galway un monumento dedicado a Colón, quien supuestamente pasó por la zona mucho antes de su viaje a América y oyó allí hablar por primera vez de tierra más allá del Atlántico.
Así acabo nuestro día allí. Al día siguiente volvimos a tomar el ferry hasta Galway y visitamos la ciudad. Lo más destacado es el arco español, que corresponde a los restos del antiguo muro de la ciudad, y la moderna Catedral de Galway, bastante bonita, especialmente por dentro.

Y, cuando habíamos hecho todo el recorrido y nos disponíamos a ir a comer y ya coger el autobús de vuelta, no se me ocurrió otra cosa que pisar en el borde de la acera (he de decir en mi defensa que además estaba lloviendo) y mi esguince crónico aprovechó la oportunidad para salir de su exilio de un año. No volveré a poner la foto porque ya la visteis en la entrada anterior.
Bueno, no hay mal que por bien no venga, hacía meses que no actualizábamos el blog tan seguido y me estoy fundiendo el Mass Effect…

domingo, 27 de abril de 2008

Viaje al Ulster (2)

Ha costado unos días pero aquí tenemos la segunda parte de nuestra visita al Ulster. El sábado por la noche tras el recorrido por la costa con la furgoneta, llegamos a Belfast. Tras dejar las cosas en el albergue nos dispusimos a ir de juerga hasta que aguantara el cuerpo. Lo que no esperábamos es que la juerga aguantaba menos que nuestros cuerpos.
Nuestro albergue se encontraba en el centro de la zona gay de Belfast. Intentamos entrar en uno de los bares más conocidos de la zona, el Kremlin, pero no nos dejaron entrar puesto que estaba muy lleno y lo estaban dejando sólo para “clientes habituales”. Cuando intentamos ir a la zona centro nos encontramos con que ya no se vendía alcohol en ninguno de los bares, y de hecho la mitad estaban cerrados. Así que tras dar dos vueltas alrededor del ayuntamiento (verfoto) y desechar la entrada a uno de los pocos locales abiertos (y de los más grandes de la zona) donde había una larga cola y cobraban una cantidad importante de libras por entrar, nos marchamos a por algo de comer en uno de los puestos ambulantes.







Aquí nos encontramos con una escena muy desagradable. A pesar de que las cosas en el Ulster han cambiado en los últimos años, las secuelas van a colear durante años. La policía aun pasea en tanquetas por las calles. Un grupo de ellos fue increpado cerca de donde estábamos nosotros por un chaval local. Esto provoco que unos cinco policías, armados con espráis se encararan con él contra un muro. Un amigo suyo intentaba llevárselo de allí y que dejara de meterse en líos, pero la policía, lejos de evitar el enfrentamiento apartaron al amigo para enfrentarse con el chico. Cuando finalmente el amigo consiguió alejarlo de allí, él les dijo algo, inaudible para nosotros, que hizo que uno de los policías saliera corriendo hacia él y desde la mitad de la calzada se lo llevara contra otra pared y le rociara el espray que llevaba. Bastante lamentable.




En fin, al día siguiente, visitamos la ciudad. Una curiosidad. El escudo del Ulster incluye una mano roja. Esto se debe a que la leyenda cuenta que cuando un barco se acercaba allí con intención de invadir el territorio, el capitán prometió que la tierra sería para aquel que pusiese su mano en ella. Uno de los tripulantes se cortó la mano y la lanzó desde el barco a tierra, llevándose así el premio.







Realmente lo más interesante de la ciudad es todo lo que tiene que ver con la historia reciente. Todos los antiguos edificios del gobierno inglés están rodeados de vallas con alambre de espinos y el muro que separa las zonas protestante y católica aun requiere un largo rodeo cuando las puertas están cerradas. En estas zonas hay una serie de murales que es una de las principales atracciones de la ciudad. Éstos hacen referencia no sólo a los conflictos internos sino a otros conflictos internacionales, incluida alguna referencia al País Vasco, tema que no trataremos aquí. También existen monumentos a las víctimas de ambos bandos. En general uno se queda con la sensación de que aunque el conflicto armado ha acabado aún queda mucho camino para que cicatrice.




Y poco más. Después de Belfast nos perdimos (varias veces) por las carreteras que bajan de vuelta a Dublín, pero no por culpa de nuestro estupendo conductor, sino más bien de un montón de copilotos inútiles.
Desde entonces ya hemos hecho otro viajecito este fin de semana a Galway y las Islas de Arán que comentaremos próximamente. Allí, y después de un año eludiendo a mi destino he vuelto a fastidiarme el tobillo. Lo bueno, que estaré un par de días sin ir al trabajo. Lo malo, que esos días no los pagan…



Con un poco de suerte eso me dejará tiempo para hacer alguna entrada más, pero no prometo nada.

miércoles, 16 de abril de 2008

Viaje al Ulster (1)

Este fin de semana visitamos Irlanda del Norte. Nos habíamos juntado un total de nueve personas para el viaje, de modo que decidimos alquilar una furgoneta. La verdad es que el coche particular es la mejor opción para viajar por Irlanda. Aquí comenzó nuestra odisea, porque llegamos a la oficina de alquiler con el tiempo justo para pagar la exorbitada fianza y el alquiler. Pero lo conseguimos y allá que nos fuimos.
Después de robar dos cestas (y pagar la comida, eso si) en un Tesco, partimos hacia Portstewart, donde pasaríamos la noche del viernes. Portstewart es un pequeño pueblo en la costa norte del Ulster, muy cerca de la Calzada de los Gigantes. Por la mañana, después de un buen desayuno con nutella incluida fuimos a recorrer la costa.
La primera parada fue el Castillo de Dunluce, donde, para que le quede claro a la policía, NO nos saltamos dos vallas con carteles que indicaban prohibido el paso por reformas para bajar hasta una pequeña cueva y el arco del puente… Al parecer en 1639 un ala del castillo cayó al mar, llevándose consigo a parte de los sirvientes. Ahora mismo lo que queda es poco más que una ruina en un bonito paraje.
Después fuimos a Bushmills, pueblo de origen del whiskey del mismo nombre que este año cumple 400 años.
A continuación la que posiblemente es la mayor atracción turística de Irlanda del Norte, Giant´s Causeway (calzada de los gigantes). Se trata de una formación volcánica de un aspecto muy espectacular. Además de eso en días de lluvia como el que nos tocó, resbala que no veas… La parte principal de la calzada es pequeña, pero más adelante se puede subir por un camino donde se ven más columnas y unas buenas vistas de la costa.
Viajando hacia el este de la Calzada hay otra de las atracciones de la zona, el puente de Carrick-a-rede. Es un puente colgante de unos 20 metros de largo (aunque parecen menos) que está situado a unos 30 metros de altura sobre el mar (aunque también parecen menos) entre la costa y una pequeña isla. La verdad es que impresiona menos de lo que todos esperábamos. No obstante subiendo por un “camino” enfrente de la isla se tienen otras vistas bastante majas. En la foto al fondo podéis ver el puente.





Después de esto dimos una vuelta por la zona, visitando otros acantilados y Carlos decidió volar un rato...


Aun están recogiendo pedazos entre las rocas.

A última hora del día nos dirigimos hacia Belfast, donde habíamos reservado una habitación de 10 personas en un albergue. Pero decidimos hacer la ruta larga por la costa. Un consejo, si alguien os dice alguna vez que hay unas marcas que señalan el camino, no le creáis, es una trampa. Siguiendo los consejos de la guía de Lonely Planet (quien nos mandaría) intentamos localizar un mirador en la zona más septentrional de Irlanda. Tras perdernos y tener que preguntar a una familia irlandesa viviendo en una casa en mitad del monte, llegamos a un lugar que difícilmente podría calificarse de aldea. Allí había un pequeño aparcamiento donde nos encontramos con una pareja que dejaba el lugar en coche. Yo me acerqué a ellos para preguntar dónde estaba el sitio que buscábamos. La señora nos dijo claramente que pasáramos una puerta que había entre dos casas y siguiéramos el camino que estaba señalizado con marcas amarillas. A día de hoy aun no hemos encontrado las marcas amarillas. Lo que si encontramos fue la puerta metálica… y después otra… y otra. En total después de saltarnos unas 3 ó 4 vallas y cometer otros tantos allanamientos llegamos efectivamente al final de la isla. La verdad es que la aventura mereció la pena, porque los acantilados de 180 metros de altura eran bastante espectaculares. Pero nos pusimos de barro hasta las cejas.

En el próximo capítulo: de cómo llegamos a Belfast y lo que allí aconteció.

viernes, 4 de abril de 2008

We´re back, baby!

Sí, ya volvemos a tener internet en casa, pardiez.
Espero que no haya sido muy dura la vida sin nosotros. Ahora que hemos vuelto podremos publicar más a menudo (lo cual no quiere decir muy a menudo, que lo de vagos lo seguimos teniendo encima). En este tiempo Yolanda se ha establecido en su nuevo curro, yo cada vez ando más harto del mío, hemos visitado Killarney, me he comprado una Xbox 360, hemos visto unas cuantas pelis en el festival de cine de Dublín y otras pocas en el festival de cine español.

Para empezar lo prometido, aquí está el vídeo del Disco Bus. ¡Marchaaaaaaaa!






Y si, esa voz tan horrenda que oís es la mía.

miércoles, 20 de febrero de 2008

I've been flashed in the Disco Bus

[Harto de esperar a que nos arreglen internet en casa he decidido colgar esta entrada desde el curro. Faltan tildes, fotos y videos que colgare cuando tenga red en casa... De momento os tendreis que conformar]

La noche era fria. Habiamos estado varias horas jugando al ”singstar” (dejando la garganta en el escenario) y bebiendo Buckfast (vino dulce del que dare detalles algun dia). Estabamos en un cruce intentando detener cada taxi que pasaba. Viernes noche en Dublin, tarea imposible. Entonces vemos en el carril contrario algo extraño, una furgoneta con las luces de taxi en el techo y las paredes pintadas con un gran letrero: DISCO BUS. Le llamamos, como a todos los anteriores, sin muchas esperanzas. Entonces en un momento magico la furgoneta hace una pirula y cambia de sentido. Para y un hombre de aspecto serio se asoma desde el asiento del conductor. Eramos muchos, asi que uno de nosotros intento sentarse en el asiento del copiloto. Entonces el conductor, con voz grave y seria nos dijo “No, todos atras”. Asi que nos sentamos atras mansamente. “Y poneos el cinturon!”. En nuestra cabeza estaba la misma idea (“nos ha tocado el borde”). Pero...

Se cierran las puertas, se abrochan los cinturones, el coche arranca... y empieza la fiesta!. De pronto se encienden multiples luces y flashes de discoteca, y el conductor sube la musica a todo volumen. Bajamos por una calle recta de Dublin y entonces entendemos la insistencia en los cinturones: el taxista va dando bandazos por toda la calle, convirtiendo el viaje en una montaña rusa.
Al final llegamos a nuestro destino sanos y salvos, y recibimos nuestra pegatina oficial del DISCO BUS.
Es un poco mas caro que un taxi normal, pero pagas lo que disfrutas.

domingo, 27 de enero de 2008

REGALOS DE REYES


Casi terminando Enero y todavía no hemos hablado de nuestros regalos de Navidad… ¡hay que ver!
Los Reyes Magos irlandeses no existen, ellos se lo pierden, pero los españoles nos hicieron una visita antes de bajar a tierras del sur. Por aquí pasaron en Nochevieja.
Tuvimos una cena por todo lo alto, uvas y por supuesto, campanadas por internet. Tensión hasta el último momento porque el presentador se empeñaba en hablar sin parar pero la Puerta del Sol
no aparecía por ninguna parte y nosotros con la uva en una mano y el corazón en la otra. Bueno, al final, empezamos el año como debe de ser.
La chimenea hasta arriba de regalos. Este año hemos sido buenos. Y por supuesto Gizmo de testigo

Nosotros como niños tirados en el suelo, destrozando el papel de regalo a ver si nos habían traído lo que habíamos pedido. Y sí, hubo ropa, pendientes, un reloj, un libro, comics, dvds… vamos que este año los Reyes en vez de en camello han venido en furgoneta...
Ismael tuvo un regalito extra antes de Reyes. Lo vimos en una tienda cuando fuimos a buscar el regalo de amigo invisible y no pudimos evitar la tentación de comprarlo. Un calendario de origami para el 2008. ¿Y eso pa’ que vale? Cada día del año tiene las instrucciones para hacer una figurita de papiroflexia. Creo que a Ismael le ha gustado porque ya va por el mes de abril y la estantería de la ventana está hasta arriba de bichos, barcos, aviones…


Y esta la favorita: un cuervo


Pd: Ya tengo curro, mañana vuelvo a la dura tarea de madrugar.

lunes, 21 de enero de 2008

Cementerio de Glasnevin

De momento hemos pospuesto nuestras excursiones por Irlanda para cuando las condiciones meteorológicas mejoren y los servicios turísticos funcionen. En esta época resulta bastante complicado llegar a ciertos sitios si no dispones de coche.
Nos quedaban algunas cosas por visitar en Dublín así que hemos aprovechado durante nuestra sequía comunicativa en el blog.
Destino: el Cementerio de Glasnevin.
A pesar de lo macabro que a algunos les pueda parecer, este lugar forma también parte de la historia de Irlanda. Fue fundado en 1832 para dar sepultura a los católicos y en él están enterradas algunas de las figuras más representativas de este país (Daniel O’Connell, Charles S. Parnell, Michael Colllins…)




El lugar está plagado de maravillosas cruces celtas y en uno de los extremos todavía queda una de las torres de vigilancia que se erigieron para evitar el robo de cuerpos.








Un lugar melancólico para un día lluvioso.




[Por cierto, la entrada la ha hecho Holly aunque aparezca a mi nombre, yo sólo la he subido.]

viernes, 18 de enero de 2008

De vuelta al trabajo

Aceptamos la regañina y nos ponemos a trabajar.
De momento la mayoría de las entradas las haré yo porque Ismael se ha entregado a la vida social desenfrenada (bueno tampoco es para tanto) y yo tengo mucho tiempo libre (estoy buscando nuevo curro)
Yendo de entrevista en entrevista estoy descubriendo un mundo nuevo de Dublín. Por fin he probado el Luas, el tranvía, y es con diferencia el mejor transporte de la capital. Caro, pero no tanto, limpio, puntual y sobre todo rápido.
Lo mejor de todo es que hemos descubierto que tenemos una parada muy cerca de casa y que nos deja muy cerquita del centro comercial de Dundrum. Un lugar gigantesco para la locura y el desenfreno consumista y que también tiene salas de cine.
Estoy deseando convencer a Ismael de que vaya a comprarse ropa nueva para soportar los fresquitos dublineses pero salvo por el cine me temo que va a ser complicado.
Os dejo unas fotillos de Ismael para que le recordéis con cariño. Antes y después de un trabajoso rapado que ha echado por tierra dos meses de amorosa dedicación a la dejadez en el afeitado.





jueves, 3 de enero de 2008

FELIZ AÑO NUEVO


FELIZ AÑO DE PARTE DE HOLLY, ROTWANG Y GIZMO
Os deseamos que seais capaces de cumplir todo lo que os habéis propuesto para el nuevo año, que las uvas no se os atragantaran y que la resaca el día 1 fuera leve.
Nosotros tuvimos reunión familiar, cena de nivel (langosta y jamón ibérico incluídos) y campanadas radiofónicas. A las 11 de la noche de aquí, eso si. Ya adjuntaremos fotos.
Nuestro propósito para el nuevo año va a ser publicar más en el blog...
...o no.

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