Para los que se quejaban el otro día, ya hemos actualizado la entrada de Donegal - Derry con fotos. Lo que sucede es que en casa hemos superado el límite de descargas (es una larga historia) y la compañía ha restringido la velocidad, de modo que si antes iba lento ahora apenas va. Así que por el momento lo de las fotos será de vez en cuando sólo.
En otro orden de cosas he añadido un link al blog Illas Ficas, de un amigo que dejó tierras irlandesas para irse nada menos que a Taiwan. Echadle un ojo que merece la pena.
lunes, 17 de noviembre de 2008
Update
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Rotwang, der Erfinder
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Etiquetas: Autobombo
Cine Japonés
Este fin de semana se ha celebrado un llamado Festival de cine japonés en Dublín. Y digo “llamado” porque en realidad sólo ponen 4 películas. No obstante es gratuito, lo que añade encanto al evento. Se trata además de un festival itinerante que luego llega a Cork y a Limerick.
Este año las películas han sido The Girl Who Leapt Through Time, Mind Game, Hotel Hibiscus y Go. Las dos primeras son de animación y las otras dos de imagen real.
Las taquillas abrían 3 horas antes de cada película, así que el sábado llegamos allí a las 15:15 (la primera película empezaba a las 18:00) pensando que seríamos de los primeros. Resultó que las entradas ya se habían agotado. Sí, en 10 minutos. Está claro que la palabra gratis mueve masas. No dispuestos a que nos pasara lo mismo de nuevo, para las otras 3 películas nos plantamos en taquilla una hora antes de que abrieran (o sea, 4 horas antes de cada película). Por supuesto el amigo Murphy no falla y en las 2 películas del domingo sobraron entradas… En cualquier caso salimos bastante satisfechos de las 3 películas (que queréis, soy fácil de contentar).
-Mind Game. Se trata de una película con una animación bastante experimental. Tiene mucho humor (el peculiar humor japonés, se entiende) y el argumento es una absoluta absurdez, pero a pesar de todo tiene sus momentos tiernos. Lo más destacable es lo original de la animación y el diseño. Divertida y visualmente impactante.
-Hotel Hibiscus. Se trata de una historia amable sobre una familia de Okinawa, regentes del hotel del título. Está contada desde el punto de vista de la hija pequeña de la familia. Básicamente es un grupo de gente un poco loca donde los hijos son todos de diferentes padres (cada uno de una etnia distinta), cosa que al marido no parece importarle mucho.
-Go. Con diferencia la mejor de las tres. Se trata de los problemas de identidad y discriminación de un joven de origen norcoreano pero nacido y criado en Japón. A pesar de lo serio que pueda parecer descrito así, en su mayor parte mantiene un tono de comedia, con puntuales incursiones en el drama. Es una historia bastante compleja, con múltiples temas sociales, sin dejar de ser divertida ni parecer sobrecargada. El final puede parecer un poco edulcorado (dentro de los límites marcados por la ambientación de la película) pero deja un buen sabor de boca.
Y eso ha dado de sí. Teniendo en cuenta que estamos preparando en estos momentos nuestro futuro viaje a tierras niponas ha sido muy apropiado tener este festival como aperitivo. Ya iremos dando más detalles.
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Etiquetas: Eventos culturales
martes, 11 de noviembre de 2008
Donegal - Derry
¿Hola? ¿Hay alguien ahí? ¿No? Bueno, da igual.
La semana pasada aprovechamos unos días de vacaciones para visitar uno de los rincones que nos faltaban de Irlanda, el condado de Donegal, en el noroeste del país. La empresa es más difícil de lo que parece, ya que Donegal es uno de los condados más aislados de Irlanda, careciendo incluso de línea ferroviaria. Teniendo en cuenta que ninguno de los dos tenemos carnet de conducir pues os podéis imaginar. Al final, haciendo malabares con los horarios de autobuses, nos decidimos a ir a Carrick, con la intención de visitar los acantilados de Slieve League (según a quién hagas caso los más altos, segundos más altos o terceros más altos de Europa). Después iríamos un par de días a Derry, en el condado del mismo nombre, ya dentro de territorio británico.
Empezamos el jueves en Donegal, capital del condado, un pequeño pueblo con, la verdad, poco que ver. Lo más curioso es que en la parte alta del pueblo hay un museo ¡del ferrocarril! Porque antiguamente sí que existía este medio de transporte aquí.
Esa misma noche dormimos en un Bed & Breakfast de los más acogedor en el pueblecito de Carrick. A la mañana siguiente con unas nubes grises acechando desde la cima de los acantilados partimos hacia la parte más alta. Durante un rato pareció que iba a aclararse el día, pero cuando estábamos a escasos quinientos metros de la cima nos dimos cuenta de que estábamos en medio de un banco de nubes y no veíamos literalmente nada a 4 metros a la redonda. Teniendo en cuenta que no somos precisamente montañeros experimentados nos resignamos y dimos media vuelta.
Fuimos por el lado sur y entramos en los acantilados por un lateral. Las vistas desde allí eran en todo caso espectaculares. Y las nubes nos impedían ver la parte más alta, con lo que desde el lado contrario tampoco habríamos visto nada.
Al día siguiente fuimos a Derry. Habiendo estado ya en Belfast, he de decir que Derry me pareció más bonita e incluso más interesante. Conserva un muralla que rodea todo el casco antiguo. El recorrido sobre la muralla te permite ver los principales puntos de interés de la ciudad y unos cuantos carteles explicativos te explican la historia de la ciudad. Se cuenta con orgullo acerca del asedio que sufrió durante 9 meses en el siglo XVII, y como las murallas jamás han sido penetradas por un enemigo (lo que le valió a la ciudad el apodo “the maiden city” o la ciudad doncella).
Aquí como en todo el Ulster, se viven todavía los coletazos del conflicto. La mayor parte de los protestantes viven al otro lado del río, pero en la zona oeste aun queda un barrio (the Fountain) protestante, donde los bordillos de las aceras están pintados con los colores de la bandera británica y algún mural recuerda su presencia.
Al otro lado se encuentra el Bogside, escenario del Domingo Sangriento en 1972, donde 14 civiles murieron bajo el fuego del ejército británico durante una manifestación. En esta zona, en Rossville Street se exponen 10 murales por los llamados Artistas del Bogside.
Además se encuentra en esta calle la Free Derry Corner. Es el muro que queda de una de las antiguas casas del Bogside, cuando a finales de los años 60 los ciudadanos de dicho barrio se declararon independientes.
Y poco más. A la vuelta nos cayó una de las lluvias más fuertes que he visto en Irlanda en este año y poco. Sólo decir que al menos Derry (no sé si el resto del Ulster también) es un poco más barato que la República, con lo que aprovechamos para hacer algunas compras innecesarias. Así es la vida.
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Etiquetas: Turismo
jueves, 1 de mayo de 2008
Aran Islands
El viernes por la tarde cogimos un autobús hasta Galway, donde llegamos en 4 horas. Directamente, tras dejar las mochilas en el albergue salimos a ver como estaba el ambiente nocturno en la ciudad. Y he de decir que me sorprendió gratamente. Para ser una ciudad pequeña tiene bastante vida nocturna, y en general nos encontramos bastante buen rollo con la gente de allí. No obstante no pudimos disfrutarlo al máximo y ver hasta que hora de la madrugada aguantaban los oriundos, porque al día siguiente había que levantarse temprano para coger el ferry.
Desde Galway un autobús de la misma compañía te lleva hasta el pueblo de Rossaveal, desde donde parten los ferries hasta Inis Mór. Luego el viaje en ferry tarda unos 40 minutos y te deja en el puerto de la capital, Kilronan. Por suerte nuestro albergue estaba frente al propio puerto, así que en 15 minutos ya habíamos dejado las cosas allí y alquilamos un par de bicicletas, que es el medio más popular y más cómodo para recorrer la isla. También había unas furgonetas que hacen trayectos de hora y media por la isla, por el mismo precio que te cuesta alquilar una bicicleta para todo el día (bueno, hasta las 5 de la tarde que es cuando cerraba el puesto de alquiler).
Primero hicimos un recorrido por la costa noreste de la isla pasando por un playa hogar de un grupo de focas que podéis adivinar en esta foto.
Llegamos así hasta el punto más popular de la isla, el fuerte de Dún Aenghusa. Es un fuerte de piedra situado junto a uno de los acantilados más espectaculares de la isla.
Después volvimos por la parte central de la isla hasta Kilronan, a tiempo para devolver las bicicletas y hacernos otra pequeña ruta a pie, para visitar otro fuerte similar al primero, pero en este caso, por suerte, vacío completamente de turistas. Aquí la altura es menor, pero eso no le quita espectacularidad en absoluto. Primero por el terreno de piedra que se extiende hasta donde alcanza la vista, y segundo por unos preciosos acantilados, por cuyo borde se escurre agua hacia el mar entre las piedras laminadas. Si esto además se disfruta sin la presencia de un solo humano aparte de nosotros mismos, es un momento mágico que te da ganas de quedarte a vivir en la isla para poder venir aquí todos los fines de semana.
Después de esto paseamos por la zona Este de la isla, donde se encuentran los restos de la iglesia de San Brendan (supuestamente la más pequeña del mundo). Según la leyenda San Brendan llegó a América en el siglo VI en un barco tradicional irlandés. De hecho existe en Galway un monumento dedicado a Colón, quien supuestamente pasó por la zona mucho antes de su viaje a América y oyó allí hablar por primera vez de tierra más allá del Atlántico.
Así acabo nuestro día allí. Al día siguiente volvimos a tomar el ferry hasta Galway y visitamos la ciudad. Lo más destacado es el arco español, que corresponde a los restos del antiguo muro de la ciudad, y la moderna Catedral de Galway, bastante bonita, especialmente por dentro.
Y, cuando habíamos hecho todo el recorrido y nos disponíamos a ir a comer y ya coger el autobús de vuelta, no se me ocurrió otra cosa que pisar en el borde de la acera (he de decir en mi defensa que además estaba lloviendo) y mi esguince crónico aprovechó la oportunidad para salir de su exilio de un año. No volveré a poner la foto porque ya la visteis en la entrada anterior.
Bueno, no hay mal que por bien no venga, hacía meses que no actualizábamos el blog tan seguido y me estoy fundiendo el Mass Effect…
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Rotwang, der Erfinder
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Etiquetas: Turismo
domingo, 27 de abril de 2008
Viaje al Ulster (2)
Nuestro albergue se encontraba en el centro de la zona gay de Belfast. Intentamos entrar en uno de los bares más conocidos de la zona, el Kremlin, pero no nos dejaron entrar puesto que estaba muy lleno y lo estaban dejando sólo para “clientes habituales”. Cuando intentamos ir a la zona centro nos encontramos con que ya no se vendía alcohol en ninguno de los bares, y de hecho la mitad estaban cerrados. Así que tras dar dos vueltas alrededor del ayuntamiento (verfoto) y desechar la entrada a uno de los pocos locales abiertos (y de los más grandes de la zona) donde había una larga cola y cobraban una cantidad importante de libras por entrar, nos marchamos a por algo de comer en uno de los puestos ambulantes.
Aquí nos encontramos con una escena muy desagradable. A pesar de que las cosas en el Ulster han cambiado en los últimos años, las secuelas van a colear durante años. La policía aun pasea en tanquetas por las calles. Un grupo de ellos fue increpado cerca de donde estábamos nosotros por un chaval local. Esto provoco que unos cinco policías, armados con espráis se encararan con él contra un muro. Un amigo suyo intentaba llevárselo de allí y que dejara de meterse en líos, pero la policía, lejos de evitar el enfrentamiento apartaron al amigo para enfrentarse con el chico. Cuando finalmente el amigo consiguió alejarlo de allí, él les dijo algo, inaudible para nosotros, que hizo que uno de los policías saliera corriendo hacia él y desde la mitad de la calzada se lo llevara contra otra pared y le rociara el espray que llevaba. Bastante lamentable.
En fin, al día siguiente, visitamos la ciudad. Una curiosidad. El escudo del Ulster incluye una mano roja. Esto se debe a que la leyenda cuenta que cuando un barco se acercaba allí con intención de invadir el territorio, el capitán prometió que la tierra sería para aquel que pusiese su mano en ella. Uno de los tripulantes se cortó la mano y la lanzó desde el barco a tierra, llevándose así el premio.
Realmente lo más interesante de la ciudad es todo lo que tiene que ver con la historia reciente. Todos los antiguos edificios del gobierno inglés están rodeados de vallas con alambre de espinos y el muro que separa las zonas protestante y católica aun requiere un largo rodeo cuando las puertas están cerradas. En estas zonas hay una serie de murales que es una de las principales atracciones de la ciudad. Éstos hacen referencia no sólo a los conflictos internos sino a otros conflictos internacionales, incluida alguna referencia al País Vasco, tema que no trataremos aquí. También existen monumentos a las víctimas de ambos bandos. En general uno se queda con la sensación de que aunque el conflicto armado ha acabado aún queda mucho camino para que cicatrice.
Y poco más. Después de Belfast nos perdimos (varias veces) por las carreteras que bajan de vuelta a Dublín, pero no por culpa de nuestro estupendo conductor, sino más bien de un montón de copilotos inútiles.
Desde entonces ya hemos hecho otro viajecito este fin de semana a Galway y las Islas de Arán que comentaremos próximamente. Allí, y después de un año eludiendo a mi destino he vuelto a fastidiarme el tobillo. Lo bueno, que estaré un par de días sin ir al trabajo. Lo malo, que esos días no los pagan…
Con un poco de suerte eso me dejará tiempo para hacer alguna entrada más, pero no prometo nada.
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Rotwang, der Erfinder
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Etiquetas: Turismo
miércoles, 16 de abril de 2008
Viaje al Ulster (1)
Después de robar dos cestas (y pagar la comida, eso si) en un Tesco, partimos hacia Portstewart, donde pasaríamos la noche del viernes. Portstewart es un pequeño pueblo en la costa norte del Ulster, muy cerca de la Calzada de los Gigantes. Por la mañana, después de un buen desayuno con nutella incluida fuimos a recorrer la costa.
La primera parada fue el Castillo de Dunluce, donde, para que le quede claro a la policía, NO nos saltamos dos vallas con carteles que indicaban prohibido el paso por reformas para bajar hasta una pequeña cueva y el arco del puente… Al parecer en 1639 un ala del castillo cayó al mar, llevándose consigo a parte de los sirvientes. Ahora mismo lo que queda es poco más que una ruina en un bonito paraje.
Después fuimos a Bushmills, pueblo de origen del whiskey del mismo nombre que este año cumple 400 años.
A continuación la que posiblemente es la mayor atracción turística de Irlanda del Norte, Giant´s Causeway (calzada de los gigantes). Se trata de una formación volcánica de un aspecto muy espectacular. Además de eso en días de lluvia como el que nos tocó, resbala que no veas… La parte principal de la calzada es pequeña, pero más adelante se puede subir por un camino donde se ven más columnas y unas buenas vistas de la costa.
Viajando hacia el este de la Calzada hay otra de las atracciones de la zona, el puente de Carrick-a-rede. Es un puente colgante de unos 20 metros de largo (aunque parecen menos) que está situado a unos 30 metros de altura sobre el mar (aunque también parecen menos) entre la costa y una pequeña isla. La verdad es que impresiona menos de lo que todos esperábamos. No obstante subiendo por un “camino” enfrente de la isla se tienen otras vistas bastante majas. En la foto al fondo podéis ver el puente.
Aun están recogiendo pedazos entre las rocas.
A última hora del día nos dirigimos hacia Belfast, donde habíamos reservado una habitación de 10 personas en un albergue. Pero decidimos hacer la ruta larga por la costa. Un consejo, si alguien os dice alguna vez que hay unas marcas que señalan el camino, no le creáis, es una trampa. Siguiendo los consejos de la guía de Lonely Planet (quien nos mandaría) intentamos localizar un mirador en la zona más septentrional de Irlanda. Tras perdernos y tener que preguntar a una familia irlandesa viviendo en una casa en mitad del monte, llegamos a un lugar que difícilmente podría calificarse de aldea. Allí había un pequeño aparcamiento donde nos encontramos con una pareja que dejaba el lugar en coche. Yo me acerqué a ellos para preguntar dónde estaba el sitio que buscábamos. La señora nos dijo claramente que pasáramos una puerta que había entre dos casas y siguiéramos el camino que estaba señalizado con marcas amarillas. A día de hoy aun no hemos encontrado las marcas amarillas. Lo que si encontramos fue la puerta metálica… y después otra… y otra. En total después de saltarnos unas 3 ó 4 vallas y cometer otros tantos allanamientos llegamos efectivamente al final de la isla. La verdad es que la aventura mereció la pena, porque los acantilados de 180 metros de altura eran bastante espectaculares. Pero nos pusimos de barro hasta las cejas.
En el próximo capítulo: de cómo llegamos a Belfast y lo que allí aconteció.
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Rotwang, der Erfinder
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Etiquetas: Turismo
viernes, 4 de abril de 2008
We´re back, baby!
Sí, ya volvemos a tener internet en casa, pardiez.
Espero que no haya sido muy dura la vida sin nosotros. Ahora que hemos vuelto podremos publicar más a menudo (lo cual no quiere decir muy a menudo, que lo de vagos lo seguimos teniendo encima). En este tiempo Yolanda se ha establecido en su nuevo curro, yo cada vez ando más harto del mío, hemos visitado Killarney, me he comprado una Xbox 360, hemos visto unas cuantas pelis en el festival de cine de Dublín y otras pocas en el festival de cine español.
Para empezar lo prometido, aquí está el vídeo del Disco Bus. ¡Marchaaaaaaaa!
Y si, esa voz tan horrenda que oís es la mía.
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Rotwang, der Erfinder
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Etiquetas: Curiosidades, Momentos Absurdos, Transporte